ENTRE FU Y FA
BURJASSOT 1 - 0 TORREVIEJA
Quizá uno de los inconvenientes de asumir el actual papel destinado para el Torrevieja en este campeonato consista en la inercia que lo impulsa a seleccionar expectativas. Dicho de otra forma, sin ambages: que corre el riesgo de que se le escapen oportunidades, si no propicias en principio, cuando menos factibles sobre el terreno, una vez cotejadas las fuerzas y comprobado que no era tan fiero el león como lo pintaban.
Todos estamos de acuerdo en que, sobre todo por los rivales que aún han de visitar el «Vicente García», éste debe convertirse en nuestro máximo proveedor. Pero no por ello tendría que dejar de exigirse a sí mismo el conjunto salinero, pese a todo lo que viene padeciendo, en ciertos desplazamientos. Si una semana antes se había sacado la espina de la victoria, todavía le quedan algunas clavadas, como la no poco importante de puntuar lejos de su estadio. En el viaje de regreso, alguna voz analizaba el particular aspecto psicológico del asunto, temiendo que el equipo cayera en la resignación, por pensar que «si perdemos fuera, no pasa nada».
En efecto, ateniéndonos a los hechos y a los números, nada ha pasado por haber perdido en Burjasot; y tampoco aseveramos —incurriríamos en enorme injusticia— que el planteamiento haya sido inadecuado, ni ponemos reproches —aquí no estamos para eso, ni ahora ni antes— a la actuación global del Torrevieja. Pero sí nos quedó la sensación de que Los Silos era un campo no muy desfavorable para salir de la rutina, siguiendo con eufemismos retorcidos. En fin, que algo podríamos habernos traído. Comprendemos que es pedir demasiado, pero dispondremos de escasas oportunidades de semejante calibre durante el resto de este torneo liguero.
Transcurrida la primera media hora, apenas habíamos anotado jugadas dignas de mención. Hay quien afirma que disputar un partido de fútbol por la mañana roza el disparate, y algo de eso debió de influir. Visto por el lado positivo, cuanto más se dedicaran ambos contendientes a guardar la ropa, mejor le irían las cosas al teórico aspirante a mantener tal cometido. Como el Burjasot no superaba los meros amagos, el Torrevieja, bien colocado —pese a que Jairo ocupó el puesto de mediapunta, no habitual en él, al lesionarse De los Ríos—, tocaba el balón para comenzar combinaciones. Lo ponía en dificultades, y no muchas, la presión de la delantera local, que tampoco era constante. Las hostilidades, paradójicamente, se abrieron con la acción inventada por Ramiro —que unos minutos antes ya había avisado con una idéntica—, al adelantarse a un pase de Paco a su portero. Por desgracia, no la completó con un remate atinado. Y ya se sabe lo que suele ocurrir cuando en un encuentro espeso no se acierta con la primera ocasión —clarísima, además— que se presenta.
El Burjasot reaccionó al sonar el despertador. Sin sembrar todavía la alarma en las filas blanquinegras, y principalmente por medio de golpes francos, varios lanzamientos al área de Julen aumentaron la intensidad del choque. No se descompusieron los de Macan, que incluso crearon la segunda oportunidad en una genialidad de Córcoles. Se conoce que aquello fue el acicate definitivo para los valencianos, pues desde que acabó el descanso apretaron de firme hasta marcar su gol. Claro, que el apretón duró sólo seis minutos, los que necesitaron para recoger fruto tras un lance en apariencia intrascendente: un despeje taponado se convirtió en contragolpe fulminante. El caso es que ellos no fallaron el último toque.
Pretendieron los torrevejenses poner remedio, con los de Belenguer resguardando la mínima renta. Entonces afloraron las carencias, amén de una falta de convicción que devino en otra sosería futbolística. Si en el tercio inicial resultaba comprensible, no lo fue tanto en el final. No dudamos que se intentó, sino que percibimos —es una simple opinión— un ambiente de resignación anticipada. Todo quedó en bosquejo. De modo que seguimos perdiendo fuera. En fin, todavía no ha pasado nada. Ahora aguardan dos compromisos caseros.
Burjassot: Burguera, Rallo, Wic, Quique Medina, Enrique, Paco, Cristian (Álex 78’), Javi, Sergio (Santi 75’), Migue y Guille (Camps 84’).
Torrevieja: Julen, Anchón, Peyo, Arrazola, Juanjo, Rubén Verdú, Fernando Gálvez, Ángel Iván, Ramiro, De los Ríos (Jairo 26’) y Córcoles.
Árbitro: García Gonzálvez, de Gandía, auxiliado por Martín Sevilla y Alberola Elena. Por el Burjasot, amonestó una vez a Migue, Quique Medina, Cristian y Javi, y dos a Enrique (expulsado en el minuto 83); por el Torrevieja, a Rubén Verdú y Juanjo.
Gol: 1-0, 51’: Sergio remata un centro desde la izquierda de Guille.

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