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Un cuentito para antes de dormir (o para no dormir)

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-Todo parecido con la realidad es pura coincidencia-

La Verguilla Enana, los Señores Feudales y su Latifundio.-

Había una vez unas personas responsables de dirigir y guiar a la zona de la Verguilla Enana desde el punto de vista político, social y económico (llámense alcaldes, alcaldesas, o concejales, para entendernos) no tenían ninguna vergüenza de contar con empresarios y empleadores que en pleno siglo XXI esclavizaban a sus empleados y los explotaban más allá de sus fuerzas.

Por ejemplo, "Don Pepito autobusero” un empresario, propietario, a sabiendas de TODOS, de “Vergabusi” y “La Impecable”, ambas empresas de autobuses con sede una en un  pueblito pequeñito “Alborada”  (sede inexistente en realidad, como también TODOS sabíamos) y la otra en “Santa Piñata de los Niños” (la que realmente existía para las dos empresas que funcionaban a todos los efectos como una sola).  Este tipejillo de muy bajo pelaje y de muy mal talante, trataba a sus empleados como si de verdaderos esclavos se tratase, les faltaba el respeto, les insultaba, les amenazaba, les degradaba y humillaba en todas las formas posibles, pero lo que es mucho peor les hacía trabajar como esclavos, no les pagaba, no les daba vacaciones, no les daba ni tan siquiera autobuses en condiciones de ser conducidos con un mínimo de dignidad. Solo compraba autobuses nuevos para llenar el ojo (los mínimos claro) para que le siguieran concediendo la explotación de las líneas de colegios que hasta ahora había mal llevado con sus porquerías viejas, carromatos en estados deplorables, sin ITV, sí así mismo, sin revisiones pasadas y lo sabían también TODOS, pero TODOS hacían la vista gorda por si acaso… Alborada, San Reluciente, La Ciudad de los Ratones, Santa Piñata de los Niños, La Viga de la Socavada, Ven y Júzgame, Ven y …., Durezas de lo Absoluto,  y otras tantas ciudades o poblaciones eran presa de sus fechorías autobuseras.

Llevaba este siniestro patrón en este mismo sistema años, nadie lo veía, nadie lo oía, nadie le paraba los pies. No se sabía de que forma exacta, pero se las apañaba para  no pagar a sus empleados, ignorando toda ley y ordenanza, les hacía trabajar 14 o 16 horas sin pausas, les daba con suerte y como mucho un día libre a la semana, les pagaba como si trabajasen 40 semanales cuando trabajan 60 o 70 en media, bueno en realidad no se las pagaba tampoco, les iba atrasando los sueldos hasta deberles 4 o 5 meses o más.  Se le denunciaba, llegaba a acuerdos con jueces y abogados para pagar menos de lo que debía y financiarlo en muchos meses, los incumplía por supuesto y por sistema, pobrecillo es que no tenía mucho dinero, compraba autobuses nuevos ¿a crédito?  Que risa, de verdad… Pobre “Sr.”, Don Pepito no pasaba más las ITV en Alborada porque ya no le hacían la vista gorda, ahora tocaba La Viga de la Socavada, todo este meneo lo sabían TODOS, pero nadie lo podía parar, porque Don Pepito se había “ganado” la amistad de sus coterráneos de la Verguilla Enana, dirigentes y peces gordos le apoyaban, por tanto nadie veía nada, nadie movía un mísero dedo por cambiar las cosas y ponerlas en su sitio…Escolares viajaban en autobuses sin revisión, sin casi frenos, sin aceite, con puertas que se cerraban solas o no se abrían, sin sistemas antiincendios homologados, sin limpiar por años, porque además pretendía Don Pepito que estos conductores exhaustos aprovechasen las pausas para lavar los autobuses con toda esa energía que les sobraba para ayudarle a no perder un duro ni un minuto de su tiempo…decía autobuses que dejaban pies hinchados a sus conductores por las condiciones de dureza extrema de sus pedales de embrague o freno, autobuses sin calefacción ni aire acondicionados (¡faltaba más, en la Verguilla Enana no hacía frío, ni calor!), autobuses sin amortiguadores, aptos para masturbadotes y culetes rellenitos, claro cada uno medía a los demás según lo que era capaz de hacer él mismo…Autobuses sin desempañante de parabrisas, sin parasoles en condiciones, viejos, perdían hasta los motores por el camino…etc., autobuses que se quedaban sin combustible porque no había dinero, si se rompían, no salían y punto, no había sustitución posible, no había conductores, no había autobuses de recambio, si un conductor se ponía malo conducía malo, con fiebre, con baja maternal, con baja médica por cualquier motivo, conducían igual porque Don Pepito amenazaba “te vas a la calle porque no tengo conductores y si no conduces no vales, aunque te estés muriendo” claro normalmente no directamente, sin a través de sus secuaces, de los ornamentados a  los que debía tanto dinero que por miedo a no cobrar le seguían el juego…los vergonzosos antiguos dueños de Vergabusi, los hermanitos coraje, buenos secuaces de Don Pepito y sus ilegalidades.  Nada era legal en esa empresa, nada funcionaba como debía, nada se hacía siguiendo las reglas o normativas del transporte, los Señores Sin Recatos de los Trabajadores consentían porque “es que te buscarás un lío” “te quedarás sin trabajo” “tú mismo”, descaradamente todos, chupaban el sederete a Don Pepito a más no poder, trabajando para él y para que los trabajadores no le molestaran. Le encubrían porque “las leyes son así y no dejan margen, nos metemos en un berenjenal” “tiene las de ganar” “es que si no le das preaviso de 90 años, es que si no le haces firmar una sentencia en la que diga que es culpable de todos los delitos y faltas, no valdrá de nada”… En fin los acomodos, agravios, humillaciones, excusas para seguir tapando a Don Pepito y sus secuaces se sucedían contagiando a otras tantas empresas de la Verguilla Enana, ya el 70 porciento o más de las Empresas funcionaban así.  La Señora Hecendada sabía que evadían impuestos, la Señora Segura de las Socias sabía que no pagaban por sus empleados lo que debían, los contratos eran fraudulentos, los turnos y horarios de conducción-descanso no se cumplían, no pagaban o pagaban poco y cuando querían, amenazaban, insultaban, agraviaban, atemorizaban, etc…. Los padres permitían a sus hijos viajar en estos medios con tal de que estuviesen unas cuantas horas en el cole, fuera de casa, los pasajeros seguían aguantando estas adversidades en sus viajes rutinarios por quien sabe que oscuros motivos, los conductores seguían soportando este modo de vida porque les aconsejaban no aflojar, ya vendrían tiempos mejores…

Las empresas autobuseras de Don Pepito eran las más permisivas, la más atrasadas… Pero aún quedaba una esperanza, es que Don Pepito no sabía que en cualquier momento se enfrentaría a una fuerza superior por lejos a sus amigotes del gobierno, a sus peces gordos y a todos sus salvadores juntos…se enfrentaría a la fuerza de madres desesperadas, hartas de ver tanta injusticia, hartas de ver a sus hijos pasando necesidades mientras Don Pepito y sus secuaces ninguneaban a sus padres, se habían cansado y visto que la ley no las amparaba, un día, el menos pensado se transformaron en Señoras enormes, grandes, gordas, llenas y rellenas de orgullo y de rabia, y pensaron, si Don Pepito es tan poderoso porque tiene muchos amigos, nosotras, que somos muchas y tan grandotas, nos presentaremos en su mugriento despacho, le enseñaremos a a hacer una tortilla de huevos revueltos  (si es que encontramos alguno a mano)…

Fue entonces cuando las Señoras Mamás Gordas se presentaron realmente en el despacho de Don Pepito autobusero, le hicieron una rica tortilla de huevos revueltos, le hicieron un cocido de ojos de cerdo, una lengua al ajillo y le demostraron que no siempre se puede ir por la vida con malas maneras y enfadado, a veces se necesita recapacitar y usar el poco entendimiento e intelecto, por bajito que sea, que se tenga y compartir la vida de manera más dulce o salada, por ejemplo con la tortilla de huevos…así  las Mamás Gordas y Don Pepito autobusero empezaron a entenderse mejor.  Casi hablaron el mismo idioma, Don Pepito aprendió la receta y vendió la empresa autobusera para dedicarse a la más alta gastronomía, se especializo en tortillas y vivió muy feliz y contento, agradeciendo a las Mamás Gordas la salsa que le dieron para condimentar sus tortillas caseras., salsa roja, salsa morada, etc.

Y colorín, colorado este cuentito se ha acabado, que pase por un puente que pase por el otro y que Don Pepito se lo cuente a otro…

Cecilia Susena Schettini
(una de las mamás gordas)

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gabithor El 13/12/2010
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La verdad,es que la historia no la entiendo,deberias poner los nombres a cada uno de los personajes,y entonces cambiaria todo,es como wiki-wiki, informacion transparente!!
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Katy Ramis El 12/12/2010
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Enhorabuena, MAMA GORDA!!!!! y todas
las demàs.............
Seguit asi
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