Empate del Futbol Club Torrevieja por 0-0 frente al Onda
Se concentra ahora la expectación en el enfrentamiento del domingo, contra un líder que se ha disparado y que, no sabemos cómo, se las arregla para ganar partidos rozando o inmerso en el tiempo de descuento
Estas jornadas de reanudación de los partidos oficiales suelen usarse de parapeto ante los resultados negativos. Todos suspiramos, incluidos futbolistas y técnicos, por unas vacaciones, pues viene de perlas liberar el cuerpo, y en especial la mente, de la obligación —y hasta de la devoción— cotidiana, siquiera durante dos semanas; sirvan como excusa los villancicos, las campanadas o los reyes magos, cuya figura nunca dejaremos de reivindicar, porque, entre otros méritos patrióticos, gracias a sus majestades de Oriente algunos holgamos cinco días más. Ahora bien, al regreso, de nuevo en el tajo, si las cosas no salen como se espera o desea, no faltará quien lo achaque al llamado «parón» navideño. Porque entonces ya no se lo denominará vacaciones, ni descanso, ni receso, ni tampoco «desconexión» —término que goza asimismo del favor popular, sin remedio conocido—, sino que se da a entender una interrupción impuesta con la que disentíamos. Claro, disentíamos después, valga la paradoja del pretérito imperfecto emparejado a un adverbio de posterioridad. Pero ya verán cómo este próximo verano, cuando se elaboren los calendarios de los futuros torneos ligueros, abundaremos antes.La preocupación de los torrevejenses, lejos de tales divagaciones, residía en el elevado número de bajas por sanción federativa, tres de ellas en la defensa. Roberto Carlos, Héctor y Diego Meijide, componentes de un cuarteto —con el «superviviente» Higuera— que empieza a recitarse de corrido, expiaban sus culpas deportivas, consistentes en el respectivo ciclo de cinco tarjetas amarillas. Así que a la plantilla se le presentaba otra prueba de polivalencia, entre las muchas que ha afrontado en este ya más de medio campeonato. Nada de particular destacaríamos respecto a la titularidad de los centrales Jose Munera y Nando —también y tan bien la desempeñaron en pasados compromisos—, salvo por la circunstancia personal que vivía éste: se despedía del club y de la ciudad, y hasta última hora se comportó como un verdadero profesional. Sí constituía novedad, porque lo exigía el guión, la demarcación de lateral derecho asignada a Nico. Polanco, flamante capitán, presionaría a la zaga adversaria, con Borja Pando desplazado de su puesto habitual en el pivote. Los propósitos, sin duda, serían intachables, pero diferían bastante de la impresión ofrecida. La pesadez del terreno se unía al escaso juego ofensivo, el que se analiza en mayor medida en un juicio global. Además, el Onda se animaba paulatinamente, con su organizador Cristian asumiendo el mando de las operaciones y Alberto transitando con frecuencia por el pasillo izquierdo. Terminó el primer tiempo con sustos serios. Por tanto, se imponía un cambio en el esquema. Un cambio para mejor, no por el mero hecho de cambiar.
Antonio Cabezuelo ordenaría en el descanso lo que semejaba una rotación voleibolística. Bajó a Santi Villa al lateral, colocó a Higuera en la derecha, subió a Nico al interior, movió a Polanco a la izquierda y dejó en punta a Soriano. Parecía otro equipo. El Torrevieja mutó de dominado a dominador. Aunque un grave descuido —¡ay, ay!— casi echa por tierra la productiva reconversión, pronto comenzarían las incursiones por las bandas. Al igual que en el anterior encuentro, asimismo matutino, disputado en la provincia de Castellón —¿significarán algo estas casualidades?—, los salineros crearon en la segunda mitad las suficientes ocasiones, y de la suficiente claridad, como para haber convertido en gol al menos una. Que se lo recuerden a Borja Pando y a Soriano. Por el contrario, en los minutos postreros pasamos apuros, tampoco demasiados. Los ondenses recuperaban gran cantidad de balones y apretaban de lo lindo. Pero no se traducía en efectividad cara a puerta. Aun así, admitimos sin vergüenza que un suspiro de alivio simultáneo al pitido final nos tranquilizó los ánimos. Como decía aquél, un punto es un punto.
Se concentra ahora la expectación en el enfrentamiento del domingo, contra un líder que se ha disparado y que, no sabemos cómo, se las arregla para ganar partidos rozando o inmerso en el tiempo de descuento. Si la mirada, más que al primer lugar de la clasificación, está dirigida al quinto, que es el que importa y con el que hay que mantener distancias, no se necesitan comentarios añadidos a la emotividad de este choque. Uno de esos señalados que ningún jugador ni ningún aficionado, cada uno en su sitio y su papel, quisiera perderse. Suerte para los nuestros, que son los suyos de ustedes.

- EL PSOE PIDE LA DIMISIÓN DEL CONCEJAL DE FIESTAS DE RAFAL
- Programación cultural verano 2008
- Suspendido concierto de Estopa
- Grababan con sus móviles sus actos vandálicos
- Soberbia y mala fé





del.icio.us
Digg
Comentarios (0 Publicado):
Envia tus comentarios